No tengo iPod. No uso celular. No escucho mp3. Mi única distracción en un medio de transporte es hacer palabras cruzadas o grillas, que me permiten activar el cacumen y aislarme de mis congéneres, tan molestos y necesarios, ellos.
Pero todo lo bueno se acaba. Desde hace un par de días me terminé todos los juegos de ingenio, y como siempre me olvido de cargar nuevos en la mochila, tengo que ingeniármelas para no caer en el embole durante los viajes cotidianos. Aquí dejo algunos modos más bien bobos de pasar el tiempo:
- Una verdad patente. Por la ventanilla del vehículo se ven pasar miles de autos, todos con su propia patente, compuesta de una placa metálica negra que lleva impreso en blanco un código de tres letras y tres números. ¿Qué significarán? Opciones: olvidarse de las cifras y formar con las letras imaginarios letreros o titulares. Por ejemplo, CPA podría ser “Compramos Pianos Antiguos” o también “Cae Peligroso Asaltante”. Antiguamente, cuando los archivos informáticos tenían extensiones de tres caracteres, trataba de encontrar correspondencias con las matrículas. Un auto con chapa ARJ era un coche comprimido, y un ejecutivo podría manejar un cochazo con patente EXE.
- Pero si estás igual! Se cree que todos tenemos un doble o sosías en algún sitio. Y los transportes públicos son un territorio excelente para salir de cacería de caras famosas. Opciones: como los parecidos no siempre están logrados, a veces es más factible que una cara sea una mezcla de dos o más componentes. Ejemplo: Baby Etchecopar + una campana = Quasimodo.
- Practicar la tele-persuasión. Esto es sencillo: miramos a la persona (sin que se dé cuenta) y le damos órdenes, convenciéndolo. Por ejemplo: “tenés muuucho calor, te transpira el bocho, tocate la cabeza y vas a sentir la transpiración… qué calor que hace..!” Y funciona casi siempre; la persona se siente incómoda, pero creo que es porque uno la mira fijamente…
- Practicar la telekinesis. Queda sólo un (1) asiento vacío, y está a la derecha de uno. ¿Quién será nuestro momentáneo compañero de viaje? Miremos a esos que recién subieron y están sacando boleto. (¿Esa chica que parece modelo?… Mmm.. No, se queda de pie, cerca de la puerta… Aquel pibe de secundaria.. Es flaquito, no va a incomodar… No, tampoco, se puso al lado del chofer…) Hasta que vemos al primo físicoculturista de King-Kong enfilar directamente hacia nos. (No!.. .Vade Retro..! No puedes pasar, hay un campo de fuerza..!… No hay espacio, estarás incómodo..!). Finalmente, el paquidermo se sienta junto a nosotros, entrando a presión y con calzador, y al rato se nos duermen la pierna y el brazo derechos, y caemos en una narcosis profunda… Evidentemente, a ese control mental hay que practicarlo más…
Como no quiero abusar de la paciencia ajena, voy terminando. No me he atrevido a numerar este post, por si no continúa en el futuro. Todo depende de lo aburrido que me sienta: una vez estaba muy embolado y se me ocurrió editar este blog; así que…
