revelaciones


Los mensajes secretos me llaman sin cesar,
atravesando el aire;
Los mensajes susurran en tus oídos,
cruzando la atmósfera.
Ellos suenan en todas partes.
(Jeff Lynne, Secret Messages – 1983)

Cuánto se ha hablado y escrito sobre los mensajes ocultos, sobre todo los de carácter satánico. Esta moda tuvo su pico en los setentas, con el auge del “rock progresivo”, y sorprendió a más de uno.
El método más empleado es el de oír la grabación en sentido inverso, lo cual expone el mensaje oculto, generalmente muy tontito y básico, del tipo “Satán!” o “amen al Grande”.
Ninguna invocación a Nyarlahotep, ni oraciones tipo “Belcebú, te ofrezco el alma de este incauto” o “puto el que oye esto”. No, nada concreto.
Si bien se mira, hay letras de canciones en inglés que abundan en términos cortos, lo que facilita el descubrimiento de palabras fantasmas cuando se oye al revés. Para oir “Satan” (fonéticamente séitan) hay que ubicar un segmento que ofrezca algo parecido a naties (dependiendo del acento del cantante): “Say not, yes! (Dí que no, sí)” daría al derecho sei nat ies, y al revés seitan ies (Satan, yes!). Y pueden aparecer muchas combinaciones que den algo así (de tonto). Peor aún, hay freses que tienen más de un significado: Time flies like an arrow (el tiempo vuela como una flecha / las moscas del tiempo gustan de una flecha).
Más complicado se vuelve en castellano, donde habría que crear textos más bien extraños para que, al revés, resulte un mensaje más o menos decente. Y sin embargo, hay ilusos que los encuentran.
En un sitio web afirman que la canción “Guapa” de Bandana (nada menos!) tiene un estribillo que dice al derecho “Dance, dance, dance, hoy tu sueño es real; dance, abre tu mente” oculta el mensaje “El Demonio es un Dios… más, más, más…el de mujer va…más, más, más… el Demonio es un Dios… más, más, más”.
La lógica me dice que al revés debiera sonar algo como “etnemut erba, snad; laerse oñeus utió snad, snad, snad”. Creo que han cambiado el “mut erba” por “mujer va” (podría ser S.U.T.E.R.B.A., llegado el caso), pero si la evidencia de satanismo es oír defectuosamente, estamos fritos. Entonces, Christopher Cross sí decía “Pingüino Rodríguez”
Uno de los argumentos que más esgrimen estos maccarthystas es si pensáramos que son casualidad no se puede explicar por qué los temas se repiten y nunca emiten mensajes positivos: drogas, alcohol, sexo libre, satanismo, etc. Sí, ya sé, está redactado para la miércoles, pero también es sospechoso que sólo se encuentren mensajes diabólicos. A propósito, ¿estarán todo el día con un Geloso escuchando en sentido inverso TODA la música del mundo en busca de iniquidades? ¿Porqué no buscar mensajes positivos? Y ya que estamos, ¿por qué no buscar mensajes “al derecho”? “Love me tender” cantado por Elvis, bien podría ser una canción cristiana.
Supongamos que se me ocurre, ya no digamos sugerir y ocultar mensajes, si no directamente invocar al Maligno en una canción. ¿Qué pasaría? ¿Crecería el consumo de velas rojas? ¿Sentiríamos repentinamente olor a azufre? ¿Ganaría Independiente..? La canción “Entregá el marrón” de Los Auténticos Decadentes, ¿es una invitación a los monjes franciscanos a que cuelguen los hábitos? Soda Stereo, tan en boga entre el piberío, ¿es un anagrama de Sado-Tereso, o sea sadismo y coprofagia?

¿Estamos todos locos?

Quién no escuchó la famosa frase “porque en mi época…”? O esta otra, tan repelente para mí: “Todo tiempo pasado fue mejor”. ¿Qué significa esto?

En toda reunión en donde se encuentre al menos una persona más joven que Matusalén, en algún momento dejará caer la queja habitual. Que los jóvenes de ahora están en la joda, que antes había seguridad, que los chicos ya no pueden jugar en la vereda, que… En fin, creo que se entiende, no?
Cuando yo era chico (digamos, los años sesenta), ya se escuchaba esta frase. O sea, si dicen que esta época es una desgracia y hace cincuenta años no, se equivocan, porque tampoco aquélla era una buena época. Siguiendo el esquema rectilíneo, entonces, ¿dónde está esa Edad de Oro? Si cada generación dice que ANTES todo era mejor, ¿cuándo es ese antes? Si le preguntásemos a un señor de nuestra época colonial, ¿diría que la suya es una buena época? Sospecho que no.
¿Cómo se mide la bonanza de una época? ¿Por la economía? Supuestamente, la economía está mejor ahora que hace diez años ¿Por las libertades individuales? Estamos bastante mejor ahora que durante, digamos, la Roma de Nerón. ¿Por la expectativa de vida? En promedio, ha subido a unos 66 años, y se estima que llegará a 73 para el 2025. ¿Y entonces?
Ese señor que hace unos días me decía que durante la Dictadura de 1976 había menos inseguridad en las calles, ¿ésa era su medida de “una buena época”? Si le preguntáramos a un sobreviviente de Hiroshima (y pudiera contarlo, claro) , dudo que pueda recordar esos años con añoranza. Hace 200 años te podían matar en la calle, y no venía el equipo de CSI a buscar huellas digitales. La “seguridad” es un invento moderno.
Y sin embargo, sigo escuchando este tópico falaz. Porque (nos) mentimos cuando afirmamos que ANTES todo era mejor. A ningún neurótico le gusta su propia época: prefiere una era perfecta, más cercana a la fantasía que a la rigurosidad histórica.
Si a cada generación le toca una era peor que la anterior, entonces no hay futuro. Y no puedo estar de acuerdo con eso. Prefiero creer que la historia de los países es basculante, y oscila entre aparentes épocas buenas y malas. Que lo que fue bueno para unos, pudo haber sido un infierno para otros.
Y que nuestro presente, dulce o amargo, es la época en la que podemos vivir.

Cierro esta reflexión con el estribillo de Good Times are Now, de Roger Taylor (Fun in Space, 1981):

Vive el presente, es lo único que tenemos.
Nadie sale vivo de aquí.
La vida en el Futuro bien podría jamás ocurrir.
Vos sabés, ¡ESTOS son los buenos tiempos!

No es por nada, pero desde esta mañana ya van 6 ó 7 personas que me llevan por delante. Una o dos… Bueno, cualquiera puede ir por la vida, muy concentrado en lo suyo. Pero esto ya excede el marco de lo casual. Estuve tentado de protestar, al grito de “qué pasa hermano, soy invisible?”, pero me detuve, dudando. ¿Seré visible todo el tiempo?
Para verificar esta memez, primero debo conocer de qué modo puedo ser invisible. Que yo sepa, hay siete maneras de acceder a la imbecilidad. A la invisibilidad, digo.

  1. Magia: Frodo tenía un anillo, Perseo un casco, Bartolo una flauta, los hermanitos que andaban con el mago Shazam, una capa. Su origen era mágico, y su uso permitía no ser visto. Conclusión: Yo no tengo magos conocidos, ni un tío ladrón, ni nadie que me regale aunque sea un paquete de polenta mágica. Descartado.
  2. Optica: Así como un diamante puede ocultarse en el agua (por el índice de refracción), cualquier candidato a la invisibilidad tiene que lograr que la luz le atraviese, como si fuera el avión de la Mujer Maravilla. Conclusión: Si mi cuerpo fuera transparente, también estaría ciego porque la luz no llegaría a mis ojos. La luz también emite calor: además de ciego, estaría muerto de frío. No, gracias. Descartado.
  3. Ondas: tanto el Depredador como la Mujer Invisible pueden desviar la luz; el primero tiene un dispositivo portátil y Sue Storm un campo de fuerza. Conclusión: como la luz es una onda, puede ser desviada por un campo electromagnético lo suficientemente fuerte. Yo peso unos 90 kilos (con freno y montura), masa insuficiente para desviar ni siquiera una luz mala. Descartado.
  4. Química: en la novela de H.G. Wells, el Dr. Griffin utilizaba un compuesto químico (monocaína) que lo volvía invisible. Conclusión: uno de los efectos secundarios de la droga es una psicosis creciente. A ver… loco e invisible… Mmm, no sé… Descartado.
  5. Velocidad: varios personajes han desarrollado altas velocidades: un muchacho apodado Flash, Superman, Cheetara, Delfo Cabrera. Ser más rápido que la luz podría ser una solución. Conclusión: a mayor aceleración, mayor incremento de masa. Y como mi médico me aconsejó aflojarle a los carbohidratos… Descartado.
  6. Espectralidad: una vez, a Patrick Swayze (Ghost) lo mataron y dejó de verse. Se convirtió en un fantasma vengador e invisible. Conclusión: para acceder a este nivel hay que.. digamos… morirse. Déjenme visible, nomás! Descartado.
  7. Discriminación: está comprobado que si uno se encarama sobre una silla de ruedas, deja de ser visto. O notado. Lo mismo ocurre si uno es un niño de la calle que pide limosna. O barrendero. Conclusión: en “El Hombre Invisible”, Chesterton postulaba que una cosa ordinaria o demasiado familiar no era visible, o notable. Probable. Puede ser que yo sea un verdadero ordinario y nadie quiera verme, hasta que me chocan, y me miran como si hubiera aparecido recién, ahí mismo.

Efectivamente, es una memez. Sigo siendo un tipo como cualquiera, sin superpoderes, perfectamente visible.
Una simpática solución: convertirme en solipsista practicante. Pero eso quedará para otro post.
Hasta la vista.

Según se dice, una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente. Figuradamente hablando, también es cuando uno descubre algo (científico o no) que ni había pensado en buscar.
Abundan las anécdotas sobre cómo resolver ecuaciones en sueños, o cómo inventar la enfardadora mecánica viendo un gato tirando zarpazos a través de una alambrada. Más importantes me parecen los pequeños -e íntimos- descubrimientos o, si se quiere, mini-revelaciones. Darse cuenta de las cosas sin que nadie te las explique, y haciéndolo de manera accidental. A manera de ejemplo, dos “descubrimientos”:

  • Una vez leí que, etimológicamente, Génova (Genoa) viene del latín genu=rodilla. Esto disparó una revelación: genuflexo es el que flexiona o dobla la rodilla (ya sé que es obvio, pero jamás me había dado cuenta de la relación). ¿Y qué tiene que ver la rodilla con Génova? Serendipia: si la península itálica es una bota alta, Génova queda en la rodilla. De ahí el nombre!
  • Se cuenta que Ixión planeaba mantener relaciones sexuales con Hera pero Zeus, su esposo, lo evitó moldeando una nube (Nephéle) con la forma de la patrona, y se la envió. Ixión, tomándola por verdadera, y vanagloríandose por anticipado por ponerle los cuernos al Supremo del Olimpo, se unió con la falsa apariencia. Serendipia: Zeus fue el inventor de la muñeca inflable.

Claro está que no voy a ganar el Nobel con estos descubrimientos, pero son cosas que me dejan atónito, paralizado (y la gente a mi alrededor cree que me está agarrando un infarto). Y son estas pequeñeces, que me maravillan sólo a mí, las que le pueden poner condimento a un día perfectamente insípido.

NB: cuando me ocurran más (no soy de pensar seguido), seguiré atormentando con el tema. Abur!