El post anterior trataba sobre la ubicuidad de las máquinas de Goldberg y sus variaciones; como todo tiene que ver con todo, esto enlaza con las Variaciones Goldberg, escritas por Bach, que tenía un amigo que tenía un hijo que se llamaba Johann Pachelbel, músico también él, famoso por su composición “Canon en Re mayor”.
El Canon (cuyo nombre completo es Canon y Giga en Re mayor para tres violines y bajo continuo) es una de las piezas más “homenajeadas” en el campo de la música popular. A continuación, una escueta lista con las canciones más conocidas que han incluido – de modo más o menos reconocible – el Canon de Pachelbel:
Pachelbel vs Green Day, por The Other Guys (grupo coral de la Univ. Illinois-Champaign)
Aerosmith – Cryin’
Andrés Calamardo – Paloma
Arjona – Señora de las cuatro decadas
Avril Lavigne – Sk8ter Boy
Beach Boys – Good Timin´
Bob Dylan – Working Man´s Blues #2
Bob Marley – No Woman, No Cry
Bush – Machinehead
Coolio – C U When U Get There
Dire Straits – Tunnel of Love
Green Day – Basket Case
Happa-tai – Yatta
Juanes – Volverte a Ver
Natalie Imbruglia – Torn
Oasis – Don’t Look Back in Anger
Pet Shop Boys – Go West (1993)
Polyphonic Spree – Light and Day/Reach for the sun
Ralph McTell – Streets of London
Scatman – Scatman´s World
Spiritualized Ladies and Gentlemen – We Are Floating in Space
The Beatles – Let It Be
The Farm – All Together Now
Twisted Sister – We’re Not Gonna Take It
U2 – With or Without You
Village People – Go West (1979)
Vox Dei – Presente
Seguramente, debe haber más piezas inspiradas por este canon. Circulan por Internet muchas versiones de esta composición, especialmente dos que quisiera rescatar. La primera es de un coreano que decidió electrificarla; la segunda pertenece a un comediante que, hacia el final del video, reseña las distintas canciones influidas por el Canon. En Wikipedia existe un dossier bastante extenso sobre los usos del canon en cine, TV y videojuegos.
La primera vez que la oí fue en un cassette llamado “La Música de Cosmos”, banda sonora de la serie de Carl Sagan, y me pareció una belleza. También allí escuché, por primera vez, a una obra que me conmueve hasta los tuétanos: la Partita para solo de violín No. 3 de Bach.
Desde entonces, el Canon de Pachelbel me persigue a todos lados, lo cual no es algo malo, si bien se mira...

