Sepan disculpar estan ausencias prolongadas. He terminado el 2010 hediendo a hospital (esa inmunda mezcla de yodo, pervinox y lágrimas), y parece que el 2011 seguirá en esa misma tesitura…
Odio los hospitales. Llevan la misma rutina que un cuartel… y la comida tiene también ese mismo gusto a asilo. Hasta el tiempo personal se modifica, y el mundo de afuera se siente desfasado, extraño, peligroso… y adentro uno es un paciente (aún los familiares-acompañantes), literalmente hablando: esperar a la enfermera, al médico clínico, al especialista, a la comida, a las visitas… Al fin, uno aprende a adaptar su tiempo al de este pequeño infierno, tal vez inmerecido.
En resumen, odio los hospitales.
Pero, como han dicho otros antes: 9 veces nos caemos, 10 nos levantamos.
La vida te tira al agua, sin que sepas nadar, y te advierte: nadá o hundite.
Y así estamos. Con los lomos doloridos de tanto bracear…
Besos a todos, y buen comienzo de año.
enero 6, 2011 at 12:34 am
>Vaya, no es la mejor forma de comenzar el año. Muchos ánimos, muchos abrazos y muchos deseos de que todo te vaya bien. ¡A seguir braceando!
enero 6, 2011 at 1:45 pm
>Gracias, hermano! No sabes lo bien que me hacen tus ánimos transatlánticos… Que si es uno el enfermo, más o menos se las apaña; pero siendo la esposa… bueno, algo sabes sobre el tema.Nuevamente, gracias por el aliento, y lo mejor para ti en este nuevecito 2011.Abrazos.
febrero 16, 2011 at 7:00 pm
>Pato, hacía tiempo que no visitaba tu blog y ahora me encuentro con esto. Que pasó? Ojalá que todo esté mejor. También arranqué el año en un hospital, el 10 de enero me operé (bueh me operaron) de un hernia inguinal recidivada. Te mando un gran abrazo y que todo salga bien!