Si en el post anterior hacía aparición la entropía o desorden, en éste me voy a ocupar del orden.
En general, a fin de año hago un despulgue de papeles, programas de cine, invitaciones (a eventos que no fui), folletos, volantes comerciales, y todos los otros tipos de necedades impresas. Esta vez me retrasé un poco, y este fin de semana pasado se apoderó de mí una Santa Cólera y comencé a desechar porquerías que, en algunos casos, databan de mediados de los ochentas. Y dentro de un sobre, con otros papeles sueltos había unas anotaciones de mi puño y letra (qué sensación de extrañeza ver algo escrito por uno hace mucho tiempo) que eran, curiosamente, recetas.
Dentro de ese mismo sobre viejísimo y arrugado también había recortes de diarios, fotocopias de escenas de películas de film-noir (reconocí “Adiós Muñeca”, con Dick Powell), tres páginas arrancadas de algún viejo diccionario ilustrado con referencias a la novela negra estadounidense, y un guión de historieta toscamente tipeado y lleno de anotaciones marginales. Sí, era mío, y lo había olvidado.
Era el primer borrador de una historia de ficción que incluía un detective a lo Chandler, un cliente que quería recuperar una estatuilla antigua y valiosa, y una secta misteriosa. “El Caso Ptolomeo” ponía en la portada, y el héroe se llamaba (en esta encarnación) Rambler.
Era una historia de 8 páginas en blanco y negro y salió, con bastantes cambios en el guión, en un fanzine de nombre “La Brújula”. Las fotos y los otros datos eran referencias para la ambientación de la historia. Y como los detectives de ficción beben bastante, en especial bourbon (whisky de centeno), evidentemente quise hacerlo un poco menos convencional y busqué licores exóticos. Y anoté varios tipos de bebidas fácilmente realizables en mi propio domicilio con las que experimentar, entre las que estaban el licor de café y el Irish Cream. Estas son las dos recetas.
Licor de la Tía
Agua: 1 litro
Azúcar: 500 grs.
Té: 4 saquitos
Café: 350 cc, bien fuerte.
Vainillina: 1 cucharada
Alcohol etílico: 250 cc.
Preparación: Colocar en una olla un litro de agua fría el azúcar y disolverlo. Luego, llevar al fuego. Al romper el hervor, colocar el té y dejar cocer durante 10 minutos. Retirar los saquitos y seguir la cocción hasta que quede un tercio del agua y se forme una especie de almíbar. Dejar enfriar. Hacer un café bastante fuerte: café como para un litro, pero en agua como para 350 cc. Va a quedar un café bastante espeso y aromático. Agregar al preparado anterior. Cuando todo esté frío, agregar el alcohol. Embotellar y dejar estacionar 15 días antes de consumir. No requiere frío y se la banca un año.
Irish Cream
Whisky: 2 tazas
Leche condensada: 2 latas
Extracto de vainilla: 2 cucharaditas
Glicerina: 2 cucharaditas
Café instantáneo: 1 cucharada
Preparación: Colocar los ingredientes en un bol y mezclar con batidor de alambre durante 5 minutos. Una vez mezclado todo, colocar en una botella oscura y guardarla en la heladera. Como no contiene conservantes, dura cerca de seis meses.
No lo veo a Sam Spade o Phillip Marlowe tomándose un Tía María® o un Baileys®, así que lo hice bebedor de vodka, como yo. O yo como él, que es peor… Después, el personaje quedó archivado y-casi- olvidado. Pero no así las recetas de los licores.
Si se animan a prepararlos, me cuentan cómo les salieron.
Saludos.
Actualización: Licor de Dulce de leche
Ingredientes:
500 cc. de agua
500 grs. de dulce de leche (no el repostero)
400 grs. de azucar
250 cc de alcohol etílico
Preparación: Poner en una olla el agua con el azúcar, y colocarla sobre un fuego no muy fuerte hasta obtener una especie de almíbar. Añadir el dulce de leche y revolver hasta mezclar todo. No tiene que romper el hervor! Enfriar, agregar el alcohol y envasar. Requiere frío y dura unos seis meses.
Ahora sí, chau.


Mayo 14, 2008 at 1:32 pm
A prepararlo me animo pero a beberlo casi que va a ser que no. Si ya estoy loca sin alcohol imagínate la que se puede liar con un par de gotas de cualquiera de estos dos licores. No, no le voy a hacer esa cabronada a la sociedad. : ))
Y muchísimas gracias que aún no te lo había dicho en tu web. ; )
Mayo 14, 2008 at 1:53 pm
Allá tú; no le debo nada a la sociedad: ¡ya me he preparao la provisión para el invierno! Dos botellas del licor de café, 1 y media de Baileys y una de licor de dulce de leche que te caes (prometo receta, aunque no sé si habrá dulce de leche en tu barrio).
Y de las gracias, nada, que ‘pa eso está el menda.
Besos (con 40% de alcohol).
Mayo 18, 2008 at 4:58 am
Muy sugerente imagen la de Rambler (excepcional nombre) 2002 y un placer compartido el del policial negro, género tan fetiche como necesario para la vida contemporánea más o menos sana.
Me permito una relectura de la relación entre las recetas y el género: ningún héroe negro preparía esas mariconadas; se ahogaría en bourbon, vodka o ginebra hasta morir pero jamás se pondría a cocer dulce de leche en agua azucarada, por favor.
Por lo demás, te agendo como director de arte de mi futuro y muy improbable film noir a la criolla.
Saludos.
Mayo 19, 2008 at 4:04 pm
‘chas gracias por los elogiosos comentarios, y es verdad lo de las bebidas: él y yo ahora nos ahogamos en vodka. Pero no sabés que ricos salen los licores…
Un abrazo (viril).
Junio 12, 2008 at 7:44 am
Patricio: En la empresa somos 3 trabajadores y dos jefes. Los jefes uno es Uruguayo y otro Argentino y mis compañeros son los dos Uruguayos. Así que en mi empresa la inmigrante soy yo. : )))
Me preguntas si hay Dulce de leche otra vez???? jajajjajjajaj
Junio 12, 2008 at 12:49 pm
Tienes razón. Lo siento por tí, niña! Has sucumbido a la invasión rioplatense.
La imagen que tenemos de nuestros hermanos orientales es la de unos señores con el mate en la mano y un termós eternamente bajo el brazo, que llaman “refuerzos” a los emparedados y “championes” a las zapatillas. ¿Has probado ya el mate?
Un beso grande.