Si, como afirma el griego en el Cratilo, el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de rosa está la rosa, y el Nilo entero en la palabra Nilo.
Si bien todo el mundo al nacer tiene un nombre, es curioso cómo cambia nuestro modo de ser reconocido por los otros al ir avanzando en la vida.
De chico fuí “bebé”. También “mi bebé”, o “mi hombrecito”. Luego fui diversas versiones familiares de mi nombre, hasta que empecé la primaria. Entonces, fui un apellido.
Afortunadamente, no recibí apodos demasiado infamantes o populares. Era sólo mi apellido, y poco más. Más tarde, durante la colimba, se repitió el mecanismo, pero con un agravante: mis superiores me llamaron “el Subversivo”… Explico: durante una requisa general, apareció un cuaderno Gloria de mi propiedad, con poemas y dibujos antibelicistas (The Wall había pegado fuerte…), lo cual fue tomado por mi suboficial mayor como traición a la Patria…
En el barrio, en cambio, era llamado sólo por mi nombre. El contacto con amigos de mis conocidos, que no sabían cómo me llamaba, me dejó algunos nombretes, hoy olvidados. “Lungo” (desde la adolescencia me estanqué en el metro ochenta y cuatro). “Loco” (no comments!) o “Azul” (en algún partidito, por el color de la ropa).
Aún hoy, cuando alguna persona me para por la calle y me llama por cierto nombre, puedo ubicar casi automáticamente a qué etapa de mi vida pertenece:
-¡Freddy! (desde los 15 años porto un obceno mostacho; estaba Queen de moda, así que debe ser un conocido de principios de los 80’s..). Variantes: Fredo, McMurray (por el actor Fred McMurray).
-¡Pato! (apelativo que cargo desde fines de los 80, cuando entré a una agencia de publicidad. Es, entonces, un apodo profesional).Variantes: Patito (alguna chica), McPato, Sir Patrick (la gente de la publicidad es muy creativa, no?).
De la mano del amor, me han quedado un par de apelativos cariñosos, esos con los que no queremos que se nos llame en público.
Los apodos casi nunca son elegidos por nosotros. Los que sí elegimos, los nicks, esa máscara que usamos para exponernos al mundo, no siempre nos definen: más bien, esconden.
La elección de mi apodo es simple: siempre fui el más viejo en todo grupo humano que me tocó integrar. Y la maldición de la memoria, esa que me permite traer del pasado datos inútiles, me vuelve antiquísimo para la gente que no recuerda ni cómo se llamaba su segunda novia. Agréguesele hoy una barba con hebras de plata, y tendrá Vd. el retrato de un Chronos madurito.
Creo que me extendí demasiado. Quisiera rescatar algunos apodos de otras gentes, suscintos y geniales a mi parecer: Pelogris (a un canoso), Pocasoda (un borrachín), Muerto (un individuo pálido y apático) o Santi (por santiagueño, a un tipo poco dinámico).
Yo he sido yo, y también mis apodos. Contengo multitudes: llamadme Legión.
Agosto 28, 2007 at 10:48 pm
Si mi memoria no me falla, en una etapa de tu adolescencia te llamabamos “Conde”, lo recordas?… o los años están haciendo de la suya en tu memoria… Es real lo de los apodos, algunos un tanto incómodos, como ser “Gordi”, a una edad en la que lo último que deseas es serlo. Salvo claro está, el que lo usa cariñosamente. De todas maneras, considero que ahora hay peores: “BOLUDO” es un apodo muy común entre los adolescentes; tan desagradable a mi gusto. En fin… prefiero llamar a las personas por su nombre. Por eso un fuerte abrazo mi estimado “Conde” (jajaja)
Agosto 29, 2007 at 12:47 am
Siempre me han llamado por mi nombre, excepto en la secundaria que me decían por el apellido. No recuerdo haber sido “Mi bebé” ni “El subversivo” (¡dios me libre!) y nunca fui lungo (sí flaco y loco, pero no de apodo excepto por un rato y para algún desconocido). Fugazmente fui “Celeste”, “Naranja” o “Dos” en picados de fóbal. Así que, deprimido, abrí un blog y me puse “Cinzcéu”. Sobre otras gentes, esta anécdota es buena: había un tipo muy narigón y otro que siempre andaba en yunta con él; a este último le decían Carozo ¡pero al narigón nunca lo llamaron Narizota! Un abrazo, Legión.
Agosto 29, 2007 at 12:50 pm
Andrea: la memoria A VOS no te falla; lo mío es aturullamiento. Lo de Conde era, si mal no recuerdo, por el Conde Don Juan de Navorolas, un personaje ficticio de Pablo Baqué. Abrazo recíproco. Y lluvia de corazones.
Tengo un compañero que, cuando me llama “negrito”, es porque me va pedir algo. Añádalo a la lista.
Cinzcéu: a todos los bebés nos llamaron de un modo similar, pero preferimos no recordarlo. Lo de “subversivo” no duró mucho. Como al enemigo hay que eliminarlo o convertirlo, me ascendieron a Dragoneante, y me pusieron a cargo de mi unidad (Servicio de Banda Tacuarí, Regimiento de Infantería 1, Patricios). Obviamente, nadie me hacía el puñetero caso… y salí en la segunda baja.
Muy bueno lo de Carozo y Narizota! También teníamos dos amigos que andaban en yunta, los “Hermanos Pinzones” (Andrea se tiene que acordar), Nathán y Florián. Pobres pibes. Desde aquí, mis retroactivas disculpas.
“El Loco Cinzcéu”, sin embargo, es un apelativo excelente! Gracias por escribir.
Agosto 29, 2007 at 10:26 pm
He pasado también por multitudes, nombrada por otros, a veces con cariño (flaca, negri…), otros con ironía (limón…), otros por rol (seño), pero muchos más acumulé autonombrándome en varios y variados nicks. Esos nick, es verdad, siempre esconden, y también revelan. No es lo mismo ponerse de nick “gatita_solitaria” que “Bubulina”. Saludos.
Agosto 30, 2007 at 1:06 pm
grismar: ¡decime por favor que no usaste “gatita_solitaria”! (podrías haber usado otro ejemplo… Esto me deja pensando…). Bubulina me suena a cosita tierna.
Lo de limón ha de ser una terrible injusticia. Un abrazo.
Agosto 30, 2007 at 3:13 pm
No, no, jamás usé ni usaré un “gatita_solitaria” y sus miles de variantes, de hecho siempre me causó mucha gracia “verlas” (como a los “triste_y_desamparado”, etc etc). Sí, en cambio, fui muchas veces Bubulina (amo ese tema de Charly). Saludos.
Agosto 30, 2007 at 3:58 pm
La verdad que con “Padre Tiempo” uno se imagina inmediatamente alguien que (como mínimo) tiene busto en un par de plazas!
Agosto 30, 2007 at 5:38 pm
Luigi: Ojalá; lo que tengo es un par de bustos en plaza…
Gracias por pasar. Y largue la Refresquina, hágame caso. Ya no tenemos edad para esas cosas.
Septiembre 4, 2007 at 12:18 pm
Bueno, os podéis sentir muy afortunados !!! Yo me llamo Raquel, mi nick es Raquel y a mí nadie me llama. : ))))